EL HINDUISMO
1. CONTENIDOS
Los libros sagrados
El hinduismo es un cuerpo de doctrinas desarrolladas a partir de
los libros de los Vedas. Es la religión mayoritaria de la India, caracterizada,
además de por su cuerpo doctrinal, por el sistema de castas,
el carácter sagrado de vacas y monos, la adoración de diversos dioses
y la creencia en sus encarnaciones.
Los libros sagrados, que se añaden a los Vedas, son los Brahmanas,
Aranyakas y Upanishads. Los Brahmanas son obras en prosa,
de autores y escuelas diferentes (hacia el 800-500 a.C.), que comentan
cada uno de los libros de los Vedas. Los Aranyakas son más bien
especulaciones filosóficas, destinadas a personas que se han retirado
a los bosques y llevan una práctica avanzada de religiosidad. Los
Upanishads son la parte más reciente del cuerpo de literatura inspirada,
con un planteamiento teórico más desarrollado.
El alma humana y su liberación
Lo más característico de estas obras es la investigación sobre la
naturaleza del atman (el alma o yo individual) y del Brahman (el absoluto
no personal, el principio primero o alma universal). Se llega a
la conclusión de que el atman y el brahman son una misma cosa. La
naturaleza de esa realidad común al atman y al brahman no puede
ser definida, sino que sólo se puede alcanzar por la intuición. El hecho
de que no pueda ser definida no indica que carezca de realidad,
sino simplemente indica lo limitado que es la inteligencia para alcanzar
la realidad última. Esta doctrina se expresa mediante la fórmula,
que no tardaría en convertirse en tradicional: “tú eres eso”, es decir,
“tú (el atman) eres igual que eso (el brahman)”.
Los Upanishads, reflexionando sobre la naturaleza del alma (atman)
proponen una doctrina sobre la naturaleza de la acción, la
transmigración de las almas y la liberación final, que será clásica en
todo el hinduismo.
El término “karma” significa “acción”, y ya es empleado en los
Brahmanas para indicar los actos rituales y las consecuencias que
estos actos tienen para los que realizan el culto: pasar al mundo de
los dioses. Reflexionando sobre estos actos, que son causa de determinados
efectos se llega a descubrir el principio universal de
“causa y efecto”, es decir, todo acto es causa de un determinado
efecto; p.ej., el culto es causa de que el alma del que realiza el culto
vaya al mundo de los dioses, o dicho de otro modo, éste sería el
efecto kármico del acto cultural. Ahora bien, ¿cuál será el efecto producido
por todos aquellos otros actos, distintos de los cúlticos, que
la persona hace a lo largo de su vida? La única respuesta lógica parece
ser que después de que el alma esté un determinado tiempo en
el cielo de los dioses ha de pasar a otro estado donde puedan desarrollarse
los efectos de aquellas otras causas, ya sea volviendo a tomar
un nuevo cuerpo en la tierra o en otro mundo distinto. Es la ley
de la transmigración (samsara), que tan importante será para el pensamiento
indio.
Esta ley de la transmigración implica una concepción bastante pesimista
de la vida humana. Debido a sus acciones el hombre está
condenado a reencarnarse una y otra vez, en un ciclo que no conoce
fin, ya que en toda reencarnación siempre ejecutará actos que le lleven
a posteriores reencarnaciones. De ahí que el hombre sabio emplee
todas sus fuerzas en encontrar un camino de “liberación”, que le
lleve a romper el ciclo del samsara. Ahora bien, puesto que toda acción
humana implica la necesidad de una nueva reencarnación, la liberación
no puede obtenerse por medio de ninguna acción, ya sea la
ascesis religiosa o la práctica de una determinada conducta moral. Ni
la caridad ni la devoción a Dios pueden salvar al hombre. Lo único
que salva es el “conocimiento”.
Ya los Vedas y los Brahmanas resaltaban el valor salvador del conocimiento
(esotérico). En los Brahmanas se afirmaba que la “ignorancia”
de los misterios implícitos en los sacrificios eran la causa de
la “segunda muerte” del hombre. Pero los Upanishads llegan más lejos,
y entienden por “conocimiento” un saber de tipo metafísico, que
destruye la “ignorancia”, entendida como un entendimiento erróneo
de lo que es la realidad última (y no tanto las realidades empíricas
temporales). Por la “ignorancia”, los hombres viven una existencia
irresponsable, que ignora las consecuencias de sus acciones, la ley
kármica. De ahí se concluye que la “ignorancia” es la causa primera
de la ley kármica, y en consecuencia, es el origen de la serie ininterrumpida
de transmigraciones. Por eso la salvación o liberación consista
en la destrucción de esta “ignorancia”, por medio del “conocimiento”.
Evolución del hinduismo posterior a los Upanishads
Después de los Upanishads se han desarrollado diversas escuelas,
algunas de gran importancia: El Shamkhya prolonga los Upanishads
e insiste en que el único camino de liberación es por el conocimiento.
El alma o yo del hombre es puro, eterno y libre, pero el hombre
cree que esa alma está sometida y piensa que puede ser liberado;
ahora bien, esto es una ilusión, en realidad la liberación es la toma
de conciencia de que es libre desde siempre.
El Yoga tiene una ideología muy similar al Shamkya. Se diferencia
de él en que, además del conocimiento, atribuye gran importancia a
las técnicas de meditación para alcanzar la liberación. Esta doctrina
vendrá sistematizada por Patañjali, en sus famosos “Aforismos sobre
el Yoga” (Yoga-sutra). El punto de partida de la meditación yóguica
es la concentración en un solo objeto, ya sea físico (el punto medio
entre las cejas, la punta de la nariz, etc.), un pensamiento (una verdad
metafísica) o Dios (Ishvara).
El Bhagavad Gita es un poema incluido en el Mahabharata. Se
narra la crisis que pasó Arjuna cuando va a iniciar una batalla en la
que ha de dar muerte a sus amigos y parientes. Entonces se le manifiesta
Krisna indicándole cómo ha de realizar los actos que le son
propios (en su caso el combatir), sin dejarse atar por el karma. En
esto reside su gran originalidad, pues insiste en que la acción que renuncia
a los frutos de ese actuar (es decir, actuar de un modo imper-
sonal, sin pasión, sin deseo, como si actuase en vez de otro) no está
sometida al círculo del karma. También señala como camino de la liberación
la práctica devocional a Dios.
El Vedanta fue sistematizado por Shankara, (800 d.C). Se define
como “no-dualista” (advaita), ya que afirma que el Yo es idéntico al
Brahman, que es lo único real, y que el universo y todo lo que es percibible
por los sentidos o la mente no es real.
2. TEXTOS
Las diversas encarnaciones de Dios (= avatares)
“El Señor bendito (= Krishna) dijo:
Yo he nacido muchas veces, lo mismo que tú, ¡oh Arjuna! Yo los
conozco todos, pero tú no los conoces, ¡oh destructor de enemigos
(= Arjuna)!
A pesar de que nunca nací, pues soy de naturaleza imperecedera
y soy el Señor de todos los seres, penetrando en mi propia Naturaleza
nazco por mi propio poder.
Siempre que hay una decadencia de la religión, ¡oh Bharata (= Arjuna)!
y una ascensión de la irreligión, entonces yo me doy nacimiento
a mí mismo, para proteger a los buenos y destruir a los malvados;
para establecer firmemente la religión yo nazco en cada era” (Bhagavad
Gita, IV,5-8)
La acción desinteresada
“No por abstenerse de la acción el hombre alcanza la liberación de
la acción, ni por la mera renuncia alcanza la perfección. Pues nadie,
ni un solo instante, puede estar sin acción; porque todos son llevados
a la acción irremediablemente, por las fuerzas de la naturaleza.
Tu empeño esté en la acción, nunca en sus frutos; no tengas por
fin los frutos de la acción, ni tengas apego por la no acción” (Bhagavad
Gita, III, 4-5; II,) 47
El camino del Yoga
“A causa de la infelicidad del cambio, del dolor y de los impulsos
kármicos, y a causa de la oposición creada por la actividad de los
elementos constitutivos, para aquel que ha aprendido a discernir, todo
es sólo infelicidad” (Patañjali, Yoga-sutra, II,15)
“Los ocho grados (del yoga) son: prohibiciones, obligaciones, posturas,
control de la respiración, abstracción, concentración y enstasis.
Las prohibiciones son: la no violencia, el decir la verdad, el no robar,
la abstinencia sexual, la pobreza.
Las obligaciones son: pureza, contento, ascesis, estudio y devoción
al Señor.
La postura debe conducir a la estabilidad y a la comodidad.
El cuarto (= control de la respiración) es el que supera (el control)
que tiene por objeto lo externo y lo interno.
Cuando los sentidos ya no están en contacto con sus propios objetos,
llegan a asumir la forma de la mente (= abstracción).
Concentración es la fijación de la mente en un lugar.
La meditación es la continua fijeza del conocimiento sobre estos
(lugares)
Cuando esta misma (meditación) asume como única forma la del
objeto de meditación, quedando como privada de naturaleza propia,
entonces se da el enstasis.
De éstas (=las acciones), sólo la producida por la meditación está
exenta de depósito kármico” (Patañjali,Yoga-sutra, II,29.30.32.46.51.54;
III,1-3; IV,6)
Textos Vedantas
“Yo no he nacido, ¿cómo puede haber nacimiento o muerte para
mí?
Yo soy el agente, ¿cómo puede haber esclavitud o liberación para
mí?” (Shankara, Atmapañcaka, 2)
“No tengo ni odio ni aversión, ni apasionado apego, ni deseo ni engaño.
No poseo ni egotismo ni infatuación. No me pertenece ninguna
reivindicación del código ritualista de los deberes de la vida, ninguna
finalidad humana, ningún deseo de ninguna clase de goce, ninguna liberación
lograda o buscada. Yo soy Shiva, cuyo ser es la espiritualidad
y la beatitud. Yo soy Shiva, el ser siempre pacífico, perfecto.
Para mí no hay muerte, no hay temor, no hay distinción de casta.
No tengo padre, madre, nacimiento, parientes ni amigos. Para mí no
hay maestro ni discípulo. Yo soy Shiva, cuya forma es la espiritualidad
y la beatitud” (Shankara, Nirvanashatka, 3 y 5)
ACTIVIDADES
– Proyección de la película Gandhi.
– Suscitar un debate sobre las castas en la India.
– Audición de música hindú
lunes, 21 de enero de 2008
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